A Rubí le quedaba una semilla. Al amanecer, había desaparecido. León pasó deprisa, escondiendo algo a su espalda. Rubí lo siguió. ¿Le había quitado su amigo la última semilla? Entonces, León se volvió. Un pequeño brote brillaba bajo el sol. La había protegido del frío. Juntos, sembraron esperanza.